El salar de Uyuni, fragmentos de historias

Por: Francisco

 

Surreal. Este lugar es un experimento inconcluso de la creación; un capricho de Dios.

Aquí hay algo que no encaja en el orden conocido. Pero es algo que fascina.

En el salar de Uyuni cada paisaje pareciera esconder su propia historia es por eso que a continuación divagaré sobre lo que dejó en mi memoria y en mi imaginación este paso fugaz por aquella región del mundo.

 

  1. El reino de las lágrimas

Vamos rumbo al salar montados en una camioneta 4×4. A lo lejos se ven las montañas. Pero hay algo extraño; la cordillera parece una línea punteada, como si alguien hubiera borrado fragmentos del paisaje. Debatimos sobre la explicación a este fenómeno. Juan, nuestro guía cholo, al fin habla. El salar está inundado y se ha convertido en un espejo del cielo. La línea del horizonte ha desaparecido y no puede distinguirse si lo que se ve es reflejo o realidad. Cielo y suelo se unen devorando caprichosamente pedazos de montaña. Son islas que vuelan.

Aquí empezamos a entender que estábamos a punto de entrar en un mundo donde todo lo aparentemente inerte cobra vida.

 

Ante nosotros aparece el gran desierto blanco. Empezamos a atravesarlo con sumo cuidado. Luego de unos minutos llegamos a un punto donde unos montones de sal esperan nuestra visita. “Pueden bajarse a tomar fotos”. Mis pies descalzos son acariciados por cristales blancos cubiertos de agua. Agua y sal. Blancura por todos lados. Deslumbra.

Algo tuvo que haber pasado para que tanta sal llegara aquí. Inventamos historias. Fueron las lágrimas de un hombre que se quedó esperando a su amada. No, no, no. Es más bonito que las lágrimas sean de una mujer. Sí, una mujer que se deshizo de tanto llorar.

 

Dos días después volveremos  a aquel lugar. Ya no con la expectativa de conocer un lugar mágico sino con la nostalgia de dejarlo. Hemos venido a ver cómo muere el sol. La luna ya está en el firmamento y, como nosotros, tiene los ojos atentos al espectáculo. Los demás turistas se han ido del hotel de sal y sólo queda el sonido de una pala arrastrando sal para juntar el último montón del día. Cada montón parece una montañita de nieve.

Sombras largas. Suspenso. Y ahí viene. El disco solar empieza a bajar a una velocidad estimulante para nuestros ojos. Se posa en el vientre abierto de dos montañas muy muy lejanas. Los charcos de agua en el salar toman el color del cielo: azul, naranja, rosa, morado. Al otro lado la luna toma un brillo excepcional, como si se alegrara con la caída del sol que anuncia el comienzo de su reinado oscuro. El sol se marcha y en su último resplandor exhala una línea naranja que dibuja el horizonte.

Es hora de partir. No mires atrás pues será imposible resistir la tentación de quedarse para siempre. No mires atrás, te convertirás en estatua de sal.

No mires atrás… no llores más.

 

Esperen próximamente: 2. Los sobrevivientes, 3.La sangre y la colorada, 4.Aldea fantasma, 5.El aliento del volcán

~ por 4de5a6 en Febrero 4, 2007.

Una respuesta to “El salar de Uyuni, fragmentos de historias”

  1. Inevitablemente es Francisco, la mujer de Lot miró atrás…y Francois…ahí…recordándolo una y otra vez…

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